Evolución de la rentabilidad de las principales bolsas mundiales en el último año

Petróleo, oro y tipos: algo no funciona en los mercados

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Evolución de la rentabilidad de las principales bolsas mundiales en el último año Las antiguas civilizaciones creían que acontecimientos naturales o astronómicos extraños eran señales de desastres o incluso del fin del mundo. Una versión moderna de esos mitos podría ser la evolución de algunas referencias de los mercados: petróleo, oro y tipos de interés. Sus comportamientos están lejos de ser racionales. ¿Por qué? Hay mucha incertidumbre y miedo entre los inversores. El oro es el tradicional activo refugio en tiempos de alta inflación. Este no es el caso ahora, porque tenemos una inflación muy baja o incluso deflación. La Depresión que hemos vivido presionó los salarios, algo que tiene una relación directa con la evolución de los precios (tanto como coste de producción como capacidad de consumo). ¿Por qué sube el precio del oro? Porque los inversores compran el metal precioso para preservar capital. Actualmente, no hay muchas opciones para obtener buenos retornos: ni en renta fija, ni en renta variable (por no hablar de los productos tradicionales como los depósitos…). El oro es una manera, por lo menos, de evitar perder valor. El petróleo se hundió en enero hasta su precio más bajo en años: el Brent estuvo en torno a los 30 dólares. Sin embargo, el sentimiento de mercado no era positivo en absoluto. La caída del precio se relacionaba con exceso de oferta de varios productos que bombeaban y luchaban por una mayor cuota de mercado que se ha demostrado suicida. Por el lado de la demanda, la economía no crece como se desea, sobre todo en Europa. Baja demanda, abundante oferta: la ecuación tradicional da como resultado una bajada del precio del petróleo. Habitualmente, los inversores sonreían, cuando el precio del petróleo era menor, pero este no es el caso ahora. Los precios se están recuperando en torno a la barrera de los 50 dólares, pero no es suficiente para calmar a los mercados. Finalmente, los tipos están en cifras negativa. Es el mundo al revés. Los acreedores deben pagar a los deudores. El bono alemán a 10 años tiene intereses negativos y el Euribor es negativo desde 2014. El extremo sería que los bancos, presionados por la situación actual, cobraran a sus clientes comisiones o intereses por sus depósitos a plazo fijo. La intervención de los bancos centrales está creando una situación extraña en la que no hay comportamientos racionales en los mercados. Otra señal es que los gestores de patrimonios y fondos tienen más efectivo que nunca desde 2001 en sus carteras. El referéndum del Brexit, la incertidumbre de la elección presidencial en EEUU, la desaceleración china, la falta de fortaleza de la recuperación europea… demasiadas incertidumbres. Los inversores siempre tienen miedo y el dinero busca seguridad. El oro, el petróleo y los tipos de interés son indicadores de que los mercados no están funcionando bien. ¿Cuál será la solución? ¿Recobrarán los mercados su funcionamiento cuando dejen de intervenir los bancos centrales? ¿Pero cuándo lo harán? Preguntas inciertas para un mundo incierto.

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